II
Amor... ¡ Cuántas calzadas, de ilusión, cuántos tramos!
¿ Cuántas aún nos faltan, si la suerte no avala?
¿ Cómo reiniciaremos, si el camino resbala? amor…
¡Cuánto sufrimos y cuánto nos amamos!
***
Y si tú y yo, amor mío, yuxtapuestos estamos,
¿Por qué añoro el sudor, que de tu carne exhala?
¿Por qué se niega el verso y el solfeo en tu escala,
y tus pausas son comas, silencios sin reclamos?
***
¿Para qué he de cantar, si tú eres mi balada?
¿Para qué declamar, si mi verso siempre eres?
¿Para qué anhelo verte, si estás en mi mirada?
***
Si eres sol que me alumbra, en mis amaneceres
cerraré mi ventana y estaré iluminada
y obstruiré para siempre, bemoles de placeres.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados